Siéntanse libres de comentar, especular o teorizar acerca de la resolución del caso o de la belleza y/o pericia de sus autores intelectuales.

lunes, 6 de agosto de 2012

Pescao Frito Un Crimen - Capítulo 8- Las dos turistas madrileñas

           -Buenas tardes, estamos investigando, siga con lo suyo- dije abriendo la cartera fugazmente ante la cara del conductor, con el DNI por delante y una placa de plástico que regalaban con los fosquitos-. No nos tomará mucho tiempo.
            -Eh… son quince euros- respondió el profesional del transporte, un tipo de ceja unitaria
            -No me ha entendido. Esto es una investigación, ¿quiere entorpecer una investigación?
            -No, no- dijo, y viendo que avanzábamos nos detuvo con la mano y prosiguió-. Pero son quince euros.
            -Mire usté- me encaré, bajando el tono de voz y señalando el letrero publicitario del autobús-, ¿aquí que pone?
            -Ahí pone Autobús Turístico Tacita de Plata Tours. QUINCE EUROS.
            -Y dale con los euros. ¡Turístico! ¡Ahí pone turístico!
            -Ya, ¿y qué quiere?
            -Antoñete, ¿usted de dónde es?
            -Yo der Pópulo, de toa la vida de Dios- respondió mi ayudante.
            -¿Lo ve? De Cai, Cai. Y yo me he criado en Loreto. ¿Nos ve pinta de turistas?
            Se veía que aquél hombre hacía esfuerzos para seguir el hilo de mi elocuencia.
            -Hombre… lleva usté dos gorras. Mu de aquí no me parese, la verdad.
            -¡Qué poco europeo, por el amor de Dios!¡Usté no entiende de estilismo! Esto es la doble visera, hombre, lo inventó Sherlock Holmes, que lo sepa. Es pa que no te de el sol en la nuca y poder pensar con claridad. Que sepa que está usted entorpeciendo la esclaración de un crimen.
            Fuera por mi insistencia, fuera porque en realidad sabía que tenía razón o fuera porque los guiris de atrás ya se estaban poniendo nerviosos, al final accedió.
            -Venga, pasad los dos. Pero no me forméis escándalo, anda.
            -Gracias, caballero. No se preocupe, no tardaremos mucho. Vamos, Antoñete. 


            -Lo que todavía no entiendo, jefe- comenzó a decir este mientras subíamos a la segunda planta, pero se detuvo en seco cuando vio quién se sentaba en los últimos asientos del autocar.
-Piluca y Sonsoles, si no me equivoco- dije, seguro de no equivocarme, a las dos bellas señoritas que, de no ser por los distintos colores de pelo, bien podrían haber sido tomadas por gemelas, o clones, dado el idéntico look que ostentaban.
-Sí, somos nosotras, señor detective- respondieron pronunciando sonoramente cada “s”
-Dioooo ¿cómo ha sabido usté que iban a estar justo en este autobús a esta hora?- preguntó Antoñete sorprendido como si hubiese encontrado una langosta en un plato de gambas.
-Déjese de alharacas y dedíquese a tomar nota, que voy a proceder a interrogar a estas sospechosas, ya le dije que tengo mis fuentes.
-Jo, Piluca, si ya te dije yo que teníamos que haber ido a veranear a Puerto Banús, que es mucho más chic y es mucho mejor para ir de shopping. Pero no, tú venga a insistir para que viniésemos a Cádiz por lo del bicentenario- dijo la chica rubia de pelo lacio que lucía unas grandes gafas de sol de último modelo.
-Hija, Sonsoles, no te pongas así. Yo cómo iba a saber que iban a ocurrir estas cosas tan desagradables. No se, tía, me apetecía ver monumentos y visitar una ciudad con historia y encanto. Y como en el artículo aquel que vi en la revista Melva salían unas fotos tan monas pues…- dijo la chica de pelo lacio y moreno que lucía unas grandes gafas de sol de primera marca.
-Disculpen, señoritas, pero acuérdense de que tenemos un crimen que resolver y tienen que responder a mis preguntas- la interrumpí con decisión.
-O sea ¿Que somos sospechosas? ¡Jo, qué fuerte!- dijeron ambas al unísono.
-De momento no podemos descartar ninguna opción, pero aún es pronto para sacar conclusiones precipitadas, ustedes limítense a responder a las preguntas que yo les haga- dije con toda la rotundidad del presidente del jurado del Falla dando un cajonazo.
-Tía, Piluca, si lo llego a saber me quedo en Madriz, que no lo habría pasado nada mal yendo al gim, a la pisci y, por la noche de terrazas, o al Dosde a tomar unas copas.
-Bueno, vamos a lo que vamos, ¿qué relación tenían ustedes con la víctima?- dije con energía sabiendo que las dos bellezas clónicas tenían sin duda información vital para nuestro caso. 


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